Unión de Universidades de América Latina y el Caribe

Cuando los padres enferman a sus hijos

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Después de que una bebé de seis meses, víctima de convulsiones, fue sometida a varios exámenes médicos sin que pudiera descubrirse la causa, el grupo de médicos del Instituto Nacional de Pediatría que la atendía decidió canalizarla a la Clínica de Atención del Niño Maltratado de esta institución, pues sospechaba que la mamá de la pequeña era el origen del problema.

“Estuvo internada seis meses y en ese periodo no tuvo ninguna convulsión. La dieron de alta y a las siguientes 24 horas ya estaba con hipoglucemia en urgencias”, cuenta Arturo Loredo Abdalá, titular de la Clínica.

Los médicos notificaron a las autoridades que la bebé era víctima del síndrome de Münchausen por poder, una forma de maltrato infantil, y que la agresora era su madre, quien le inyectaba insulina. Sin embargo, el Ministerio Público determinó que la mamá era inocente. Los médicos no supieron más de la bebé porque la cambiaron de hospital.

No sólo a las autoridades sino a los propios pediatras, quienes no están familiarizados con este síndrome, les cuesta trabajo creer que la propia madre sea quien enferma a su hijo, lo que origina que este síndrome no sea diagnosticado y los pequeños transiten por múltiples médicos y hospitales, y se ponga en riesgo su vida.

“Pocos profesionales del área pediátrica lo conocen”, señala Loredo Abdalá.

Tampoco los médicos familiares y los generales que atienden niños se encuentren familiarizados con esta patología. Debido a la complejidad de este tipo de maltrato no sólo existen problemas para su diagnóstico, sino también para su manejo clínico y legal.

Un estudio realizado por investigadores de esta clínica a 25 pacientes reveló que 18 eran víctimas del síndrome, los cuales presentaron fiebre de origen no determinado, convulsiones, diarrea crónica, hematuria y probable abuso sexual. Los agresores tenían rasgos psicóticos, histriónicos y obsesivo-compulsivos.

Los médicos denunciaron ante las autoridades siete casos; sin embargo, todos los niños quedaron bajo la custodia de la madre.

Por lo que el experto considera fundamental sensibilizar a autoridades, pediatras y familiares cercanos de niños víctimas de este síndrome sobre el problema.

Los familiares cercanos, por ejemplo, pueden cuidar al niño mientras el agresor recibe atención.

Perfil del agresor

De acuerdo con Loredo Abdalá, el agresor actúa de tres maneras: “Inventa manifestaciones clínicas o una enfermedad que el niño no tiene. Modifica muestras de laboratorio para que los resultados de los exámenes confundan al médico. Envenena o intoxica al pequeño con medicamentos, lo que origina un cuadro clínico que amerita atención médica y hospitalaria recurrente”.

El especialista indica que en la mayoría de los casos el agresor activo es la madre, y, el pasivo, el padre.

“La madre tiene un conocimiento de la medicina superior al promedio de la población. Suele seducir a los médicos, a las enfermeras e incluso a los papás de otros niños con regalos y halagos, además lleva un registro minucioso de lo que le sucede a su hijo.

“Llega la señora con un expediente que ella ha hecho. Le dice al médico: ‘Tiene tal enfermedad. Tal día presentó tal síntoma y le di tal medicamento y respondió de tal forma. Ya fui a ver a muchos médicos y no lo han podido diagnosticar’. Esto provoca que el médico, que en ese momento enfrenta el problema, quiera ser quien descubra qué tiene el niño. El orgullo profesional causa que el médico quiera saber qué tiene y lo somete a una serie de exámenes y al final descubre que no tiene lo que la mamá asegura que tiene su hijo”, explica.

El pediatra precisa que para diagnosticar y tratar este tipo de maltrato se requiere de una intervención multidisciplinaria. Deben participar pediatras, trabajadores sociales, enfermeras, psicólogos y abogados.

¿Cómo detectarlo?

Para fundamentar en el niño la falsificación de una condición pediátrica se emplean estos criterios:

-Presencia de una enfermedad simulada y fingida en un niño o producida por un padre o alguien a su cuidado.

-El menor es presentado para valoración médica en forma persistente, y con frecuencia dando lugar a procedimientos médicos múltiples y no siempre necesarios.

-El conocimiento acerca de la etiología de la enfermedad del niño es negado por el perpetrador, a pesar de manifestar el conocimiento informado del caso.

-Signos y síntomas agudos que desaparecen en el niño cuando es separado del perpetrador.

¿Qué es?

La American Professional Society on the Abuse of Children indica que para el diagnóstico se requiere la existencia de un falso cuadro clínico en el niño-víctima  y que el perpetrador sufra de un trastorno ficticio. Por lo tanto, el síndrome de Münchausen por poder incluye dos protagonistas, el niño que sufre el abuso y la persona que lo produce. Este grupo propone que los casos sean diagnosticados respectivamente como falsificación de una condición pediátrica y trastorno ficticio por poderes en el perpetrador.

 

Fuente: http://www.reforma.com/vida/articulo/696/1390877/default.asp?plazaconsulta=reforma&EsCobertura=true&DirCobertura=Suplementos/vidaysalud&TipoCob=2

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This entry was published on 15 abril, 2013 at 10:52 AM and is filed under NACIONAL. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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