Comentarios al libro Mutaciones universitarias latinoamericanas. Cambios en las dinámicas educativas, mercados laborales y lógicas económicas, de Claudio Rama

Antonio Ibarra

Quiero agradecer la invitación a comentar el nuevo libro de Claudio Rama, un perspicaz y crítico analista de la educación superior en América Latina, que ahora nos entrega un conjunto sistemático de reflexiones sobre el futuro de nuestro sistema educativo, inscrito en una época de transformaciones aceleradas que reclaman creatividad, decisión pero sobre todo conocimiento profundo de lo que queremos para el futuro de nuestras sociedades, marcadas por la desigualdad y la asimetrías en el acceso al conocimiento.

            El texto que se presenta ahora, en la edición del Instituto Politécnico Nacional de México, tiene un valor añadido: la presentación de Xiconténcatl Martínez que pone el marco de lo local en las reflexiones regionales de Rama, con una nota de esperanza en la fuerza de la educación para superar el difícil momento que atraviesa nuestro país, donde a la violencia criminal se asocia el luto por la muerte de jóvenes normalistas que nos revela, como en un espejo de obsidiana, la huella de sangre de una guerra silenciosa y siniestra.

            Pero volviendo al texto de Rama, bien glosado por su presentador, tiene la virtud de ser un recorrido amplio y ordenado sobre los distintos vectores que explican los dilemas y alcances de un giro en el papel de la educación para la inclusión, la equidad, el progreso técnico y un nuevo modelo distributivo fincado en el conocimiento, la innovación y la agenda de derechos sociales que se materializan en la educación, el trabajo, la capilaridad social y la democratización del conocimiento y la cultura. No es, pues, un conjunto asistemático de reflexiones sustentadas en buenos deseos, sino en un riguroso planteo de niveles de comprensión de las rutas posibles de cambio social, desde la educación, sin dejar de reconocer los formidables obstáculos que ponen vallas al cambio profundo de nuestros sistemas de educación superior.

            Sobre un recorrido conceptual, en los dos primeros capítulos, que dan cuenta de teorías y modelos de explicación sobre los nuevos modelos económicos fundados en el conocimiento aplicado, la innovación tecnológica y los nuevos paradigmas de la educación vinculada a la productividad, la flexibilidad de los mercados laborales, asociados a conocimientos digitales, las nuevas interpretaciones sobre el papel del capital humano y la plástica de la empleabilidad y demanda de conocimientos para la innovación, nuestro autor despliega un escenario donde el concepto de capital social, entendido como “un conjunto de saberes de la sociedad y su capacidad para asimilarlo, renovarlo y utilizarlo” (Rama: 2016, p. 108), se convierte en la herramienta analítica fundamental para explicar los desafíos de inserción del sistema educativo en nuevo paradigma de transformación.

            Siguiendo a Putnam (1993), recupera las tres aristas fundamentales de obligaciones y normas morales, valores y redes sociales de comunicación, donde la voluntad asociativa de los actores resulta esencial para el cambio. Desde este vértice, Rama nos lleva a examinar la relevancia de que la nueva economía del aprendizaje global impulse una profunda reorganización institucional de empresas, economías y actores sociales del conocimiento, configurando una nueva ecuación entre capital humano, capital intelectual y los mecanismos de socialización de la información y comunicación que permean la capacidad social de innovar, producir y transmitir conocimientos en una escala global y en un marco institucional local. El nervio sensible y dinámico de esta reorganización del conocimiento y su apropiación social depende del papel de las universidades.

            Sin embargo, las estructuras, inercias y complejidad de inscripción de las instituciones de educación superior en nuestras sociedades enfrentan una serie de asintonías y restricciones que son obstáculos a remover, por ejemplo: la “histéresis” institucional que hace refractarias a comunidades y organizaciones al cambio exógeno, que implican estancamiento y ausencia de innovación en los agentes institucionales; la disonancia entre la formación profesional, técnica e innovadora en relación a las transformaciones del mercado laboral;   la persistencia de valores sociales modelados en el profesional disciplinario, frente a la nueva dinámica de saberes innovadores y destrezas transdisciplinarias; el desequilibrio estructural entre los mercados educativos y laborales, que impactan las configuraciones educativas emergentes, entre otros factores de rezago.

            Pero el diagnóstico de las transformaciones ocurridas en la educación superior latinoamericana durante la primera década de nuestro siglo, analizadas en el tercer capítulo, ponen el inventario de los ocho ejes de discusión capitales para pensar los desafíos del futuro, a saber: la regulación pública de la educación superior; la cobertura centrada en la matrícula; la calidad sacrificada por la cobertura y la urgencia de su aseguramiento; la nueva configuración del posgrado en el marco de la mercantilización de saberes especializados; la internacionalización y el nuevo esquema de articulación universitaria; la equidad centrada en el acceso a la educación; la dinámica impuesta por el mercado educativo, significativamente privatizado, así como las nuevas tecnologías y las divergentes trayectorias de la educación a distancia. En conjunto, como tendencias, le permiten a Rama dar cuenta en una escala regional y en un ejercicio de contrapuntos nacionales mostrar la pluralidad de escenarios que revelan las asimetrías de los distintos sistemas educativos, por ejemplo en la regulación pública, mientras que para la región el énfasis está puesto en la fiscalización estandarizada del licenciamiento, para algunos países el renglón estaba puesto en la rendición de cuentas (México y Colombia), presupuestación y estímulos específicos (Costa Rica y México), la creación y prevalencia de agencias de evaluación (Chile, Venezuela, Panamá Nicaragua, Bolivia, Perú, entre otros), en tanto que para Brasil, Colombia y México los procesos de certificación profesional son de mayor relevancia. Con este método de análisis de escalas, el texto resulta extraordinariamente sugerente y reflexivo para contextos institucionales y tradiciones universitarias divergentes. Su riqueza, como esquema de análisis, está en el juego de escalas de pensamiento, así como en la destilación de indicadores de información.

            Los capítulos referidos a observaciones más acotadas como las transformaciones en el mercado de trabajo universitario, donde la sobreoferta profesional explica la declinación de retribuciones,  el desempleo y la migración ajustada a diferencias del mercado de capital humano, pero también asociado a la demanda de educación privada asociada a los mercados que demandan competencias específicas frente a conocimientos profesionales y disciplinarios.

            En su caso, la exploración sobre el efecto que la diferenciación de los sistemas educativos presionados por la oferta internacional en ámbitos locales, la privatización de la enseñanza y la centralidad de la investigación y la acreditación internacional ha segmentado los sistemas educativos, profundizado la jerarquización y estratificación de la oferta universitaria. Estas tendencias impactan en un esquema de diferenciación y divergencia de conocimientos y apropiación social de los mismos, acusando la desigualdad.

            Por su parte, la educación a distancia que había sido considerada una herramienta virtuosa para ampliar la cobertura y generar inclusión ahora se ve expuesta a un nuevo esquema de competencia, donde la internacionalización ha puesto de manifiesto la asimetría de contextos tecnológicos, esquemas de convergencia metodológica pero desigualdad en la oferta, superada por la privada frente a la pública y acusada por una cobertura que supera ya al 10-12 % para Brasil y México, pero donde las tasas de deserción se sitúan en Brasil entre el 41-29% para privada/pública. Nos advierte Rama que la educación regional a distancia está asociada a “la nueva dinámica de internacionalización, … con fuerte peso del sector privado, con instituciones con altas escalas, bajo modelos semipresenciales apoyados en plataformas virtuales y con un corrimiento hacia componentes cada vez más virtuales y una gestión por grupos internacionales” que han hecho alianzas con locales, a través de compras accionarias o co-inversiones.

            La expansión significativa de la educación privada, con un modelo divergente del público masificado, con una selección dada por ingresos, aspiraciones y modelos de aprendizaje centrados en la profesionalización del mercado, deja de lado aspectos esenciales de la calidad universitaria como la educación fincada en la investigación básica, la profesionalización de académicos, una oferta de menor complejidad técnica y un débil compromiso con los objetivos de la educación pública y su pertinencia social. La regulación pública de la calidad educativa, los nuevos marcos de competencia y la preferencia aspiracional de grupos sociales emergentes explican esta transformación. Empero, por ello la urgencia de profundizar en la calidad de la educación pública, su internacionalización, su capacidad para responder con esquemas innovadores de profesionalización, creación de capital humano pertinente a las transformaciones del mercado laboral, las necesidades sociales, los objetivos del desarrollo sostenible y un sentido ético de producción, transmisión y apropiación social del conocimiento.

            El texto de Rama concluye con un capítulo esencial para el futuro de los sistemas universitarios: la gobernanza. En un sistema binario público/privado, las formas organizativas, adaptación a los cambios tecnológicos y de mercado, así como al papel que la sociedades le atribuyen a al educación superior se hace urgente modificar este modelo. Pensar en una gobernanza que implique a los actores público/privados, que constituyan cemento social y mecanismos de inclusión y equidad no parecen coincidir con una mayor divergencia entre modelos educativos que se orientan al beneficio de mercado versus retornos sociales de la inversión educativa. Empero, impulsar la construcción de un nuevo esquema inclusivo que nos permita imaginar un Espacio Común de Educación Superior para América Latina y el Caribe, con la agencia de actores universitarios, compromiso de sus gobiernos y orientación hacia objetivos de desarrollo sostenible, nos dan la pauta para un futuro mejor. El texto de Rama nos da elementos de análisis y una cuota de optimismo fincada en un diagnóstico fino, crítico, realista sobre el futuro que vivimos como presente. Es pues, un texto reflexivo para la acción inmediata, que no renuncia a la perspectiva de largo plazo ni consigue convencer sólo con buenas razones sino con mejores argumentos y una bien informada opinión. Hay que leerlo y abrir el diálogo con el autor.

Muchas gracias.

antonio.ibarra@udual.org

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